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Evaluación

Cómo es una evaluación de autismo en adultos, paso a paso

Qué ocurre en una evaluación de autismo en la edad adulta: fases, duración, pruebas, informe y devolución.

Mesa de madera de un despacho de psicología con cuadernillos de pruebas, hojas de respuestas, cubos de un test de diseño con cubos, un lápiz y unas gafas.

Una de las preguntas que más me llegan por correo no es si la persona encaja en el perfil. Es qué va a pasar exactamente si decide venir. Cuánto dura, en qué consiste, qué se le va a preguntar, y qué recibe al final.

Es una duda razonable y curiosamente difícil de resolver buscando en internet, donde abunda la información sobre qué es el autismo y escasea la información sobre cómo se evalúa. Así que voy a contarlo con detalle.

Antes de empezar: el primer contacto

Antes de reservar nada hay un intercambio de información por correo o una conversación breve, de unos quince minutos, sin coste. Sirve para resolver dudas y ver si lo que buscas y mi forma de trabajar encajan.

Después tenemos una primera sesión en la que nos conocemos ambas partes. Te haré una serie de preguntas, para saber qué te ha traído hasta aquí, y al finalizar te diré con honestidad si una evaluación tiene sentido en tu caso.

A veces no lo tiene. Hay personas que llegan en un momento vital en el que lo prioritario es otra cosa, y decirlo es parte del trabajo.

Esta consulta tiene coste porque pasaremos juntos 50 minutos y, en el caso de decidir que podemos hacer una evaluación, recibirás un dosier explicando el número de sesiones, lo que incluye, los objetivos y los plazos, junto con el precio.

Si seguimos adelante esta sesión se descuenta del precio total, por lo tanto, el precio que aparece en la web para los distintos paquetes de evaluación es el precio final.

Fase 1. La entrevista clínica

Es la sesión más larga y, con diferencia, la más importante. Suele ser larga, y es frecuente repartirla en dos encuentros.

Recorremos tu historia completa: desarrollo temprano, infancia, escolarización, adolescencia, vida laboral, relaciones, salud física y mental, diagnósticos y tratamientos previos. También el presente: cómo es un día normal, qué te cuesta, qué te agota, qué haces para sostenerte.

Dos cosas que conviene saber sobre esta sesión.

No hay que preparar nada. Puedes traer informes previos si los tienes y te apetece, pero no hace falta llevar la vida ordenada por escrito. La estructura la pongo yo.

Es habitual que se haga larga emocionalmente. Para muchas personas es la primera vez que alguien les escucha la historia entera sin interrumpir ni reinterpretar sobre la marcha. Hay pausas siempre que las necesites, y si un día no da para más, se corta y se continúa otro día.

Fase 2. Cuestionarios y escalas

Se te entregan varios cuestionarios para completar por tu cuenta, sin prisa y en casa. Algunos miden características autistas, otros exploran el camuflaje, otros el perfil sensorial, y otros descartan o valoran cuadros que pueden confundirse o coexistir.

También se suele pedir información a alguien que te conozca bien: pareja, madre o padre, hermana, amiga de toda la vida. Esto es voluntario y lo decides tú. No es imprescindible, y hay razones legítimas para no querer implicar a nadie. Cuando existe esa fuente, aporta una perspectiva del funcionamiento en contextos que tú no observas desde fuera, y en perfiles muy camuflados resulta especialmente valiosa.

Si tu madre o tu padre están disponibles y la relación lo permite, la información sobre los primeros años tiene un peso importante, porque el diagnóstico requiere establecer que las características estaban presentes desde el desarrollo temprano.

Fase 3. Las pruebas

Aquí hay una parte que no puedo detallar, y prefiero explicar por qué. El contenido concreto de los instrumentos estandarizados no se publica: conocer las tareas de antemano altera los resultados y los invalida. Así que puedo contarte qué se mide, no cómo.

Lo que se explora, según el caso:

  • Observación estructurada de la comunicación y la interacción, mediante instrumentos diseñados específicamente para ello. Consiste en una serie de actividades y conversaciones en un contexto controlado.
  • Funcionamiento cognitivo: razonamiento, memoria de trabajo, velocidad de procesamiento. Es especialmente relevante cuando hay sospecha de doble excepcionalidad.
  • Funciones ejecutivas: planificación, flexibilidad, inhibición, organización.
  • Atención, cuando hay que valorar un posible TDAH concurrente, que es muy frecuente.
  • Perfil sensorial.

No se aplican todas las pruebas a todo el mundo. La selección depende de tus preguntas y de lo que vaya apareciendo. Una evaluación que administra la batería completa por rutina está haciendo mal su trabajo y encareciendo el proceso sin motivo.

Sobre la grabación. Algunos instrumentos de observación se graban en vídeo, porque no es posible interactuar contigo y registrar con precisión al mismo tiempo. Se pide autorización expresa y por escrito, se puede rechazar sin que eso impida la evaluación, y la grabación se borra tras emitir el informe.

Fase 4. Corrección y redacción

Esta parte ocurre fuera de sesión y no requiere tu presencia, pero es donde está buena parte del trabajo. Corregir las pruebas, contrastar las distintas fuentes de información, integrar los resultados con la historia clínica y redactar el informe lleva varias horas por cada caso.

Es también la razón de que el informe no esté listo la semana siguiente.

Fase 5. La devolución

Una sesión dedicada exclusivamente a explicarte los resultados. Antes de que recibas el documento escrito.

Este orden importa. Un informe neuropsicológico leído en solitario, sin contexto, es difícil de digerir: contiene percentiles, terminología técnica y conclusiones que pueden interpretarse mal. En la devolución se explica qué significa cada cosa en tu caso concreto, se responde a lo que preguntes, y hay espacio para lo que aparezca, que a veces es mucho.

Al final de esta sesión recibes el informe escrito, con las conclusiones y las recomendaciones.

Cuánto dura todo

Entre 3 y 4 semanas desde la primera sesión, dependiendo de la complejidad del caso y de los plazos con los que se devuelvan los cuestionarios.

No se puede acelerar mucho sin perder calidad, y prefiero decirlo por adelantado antes que incumplir un plazo.

Tres preguntas que me hacen siempre

¿Y si al final no soy autista?

Es un resultado posible y no significa que hayas perdido el tiempo ni el dinero. La evaluación explora tu funcionamiento con independencia de la etiqueta que resulte. Puede aparecer un perfil distinto, puede aparecer una condición que explique mejor lo que te ocurre, o puede concluirse que no hay una categoría diagnóstica y que sí hay un perfil de funcionamiento con implicaciones prácticas. En los tres casos sales con información que antes no tenías.

Lo que no hago es confirmar hipótesis por complacencia. Eso no ayuda a nadie.

¿Puedo hacerlo online?

En parte. La entrevista clínica y los cuestionarios funcionan bien por videollamada. La administración de pruebas de rendimiento y de observación estructurada tiene que ser presencial: los instrumentos no están validados para aplicación remota y los resultados no serían fiables.

¿Qué pasa después?

El informe no es el final del proceso, aunque lo parezca. Recibir a los cuarenta años una explicación distinta de tu propia biografía abre un trabajo que merece acompañamiento. Está disponible si lo quieres, y no es obligatorio: hay personas que con la información les basta.


Si tienes dudas que no aparecen aquí, escríbeme y te las resuelvo antes de que decidas nada.

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Escríbeme y valoramos juntas cuál es el mejor paso siguiente.

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